Fue hace cerca de tres años, durante mi estancia en un céntrico hotel de La Laguna, cuando tuve el privilegio de conocer en persona a Carlos Jesús Pérez Simancas. Poco después del almuerzo, nos ofreció un recorrido histórico por la ciudad, en el que visitamos la Calle de San Agustín, la Plaza del Adelantado, el Convento de Siena y, cómo no, la Iglesia de Santo Domingo.

 Allí quedé profundamente impactado al ver por primera vez la tumba de Amaro Pargo.

Mi hijo Marco, junto con Carlos. Calle San Agustín. La Laguna, TF.

La Tumba de Amaro cuando encendí 2 cirios. (2023)

Ese primer encuentro llevó a otro al día siguiente, en el que tuve el placer de conocer también a José Gregorio González.

 Recuerdo, como si fuera ayer, cuando la camarera del hotel se me acercó sorprendida y me dijo:

—«Marco Polo, ¿por qué viene José Gregorio a verte? ¿Pero quién eres tú?»

 Allí ya todos me conocían por mi nombre, y como el maître era de Gáldar, el mismo pueblo de donde es mi mujer, el ambiente era siempre distendido. Creo que llegamos a un punto en que lo formal se volvió familiar: entre barraquitos mañaneros y birras de grifo bien servidos por la tarde, había muy buen vibe.

 Yo le pregunté, mirando de lejos al recién llegado:

—«¿Y de qué lo conoces?»

—«¡Pero si sale en la tele, en La Isla Misteriosa! ¿Es que no sabes quién es?»

 Reímos. Aunque no. No lo conocía.

 

Nos reunimos allí mismo, en un rincón del hotel del que me había apoderado de tanto usarlo. Fue todo bastante espontáneo, casi sobre la marcha. Aproveché la ocasión para buscar respuesta a tantas preguntas de misterio que había acumulado a lo largo de los años, y creo que, a raíz de ello, salieron de aquella tertulia algo mareados, sin tener muy claro quién era yo ni de dónde había salido.

José Gregorio tuvo la amabilidad de regalarme uno de sus libros sobre los misterios de Canarias, y, curiosamente, el año pasado me tocó a mí regalarle otro: Comprar el Cielo.

Quién iba a decirme que ellos dos, tras aquel primer encuentro, serían quienes me animarían —sin proponérselo— a comenzar esta investigación, una curiosidad que, con el tiempo, se ha convertido en una de mis mayores pasiones.

Días después comprendí que Carlos Jesús y José Gregorio forman un tándem único, colaboradores habituales en conferencias, programas radiofónicos e investigaciones sobre el misterio. Desde entonces los he seguido en numerosos medios de Canarias y en programas nacionales como Cuarto Milenio de Iker Jiménez, así como en otros espacios de referencia como La Rosa de los Vientos, Espacio en Blanco, Ser Historia (de Nacho Ares) y, por supuesto, Crónicas de San Borondón, donde he tenido el honor de participar en un par de ocasiones para hablar de mis hallazgos recientes.

Carlos Jesús Simancas y José Gregorio González

Aprovecho esta ocasión para compartir aquí dos artículos publicados en la revista Culturamanía, uno de Carlos Jesús Pérez Simancas y otro de José Gregorio González. Ambos reflejan cómo la investigación puede convertirse en un viaje de ida y vuelta, al ser ellos, en esta ocasión, quienes se han nutrido de mis hallazgos.

A veces pienso que lo que comenzó con un simple viaje familiar a Tenerife, en 2022, me llevó a conocer a personas extraordinarias por el camino. Al fin y al cabo, todo fue por buscar la tumba de un tinerfeño del pasado que todavía tenía mucho por contar… y aún mucho que decir.