Hoy nos sentamos, con café, barraquito o una birra de grifo sin gluten, según se tercie…, con Ángel Martín: esposo feliz, padre de dos hijos y autor del próximo cómic dedicado a Amaro Pargo. Sí, por fin un artista ha puesto rostro, carácter y alma en viñetas al corsario tinerfeño que surcó el Atlántico del siglo XVIII.
Hace unas semanas firmó con Cascaborra Ediciones, un sello consolidado cuyos títulos están presentes en espacios como el Museo Naval de Madrid y otros museos nacionales. Es un paso significativo: Amaro Pargo entra en el circuito editorial de divulgación histórica ilustrada y lo hace con respaldo institucional.
Detrás de este proyecto hay años de trabajo constante, investigación y perseverancia. No ha sido un camino sencillo; ha atravesado más de una marejada antes de llegar a puerto.
El impulso definitivo (y quién sabe si también una pequeña bendición) le llegó tras un viaje reciente a Tenerife, premio por su décimo aniversario en Ikea Sabadell, donde lleva más de una década trabajando sobre cubierta y compartiendo camarote con sus compañeros.
Allí, el destino fue encajando piezas: la compositora lagunera Raquel Álvarez, creadora del álbum El Corsario de Aguere durante la pandemia; el tándem Eloína y Begoña, guardianas de la casa de Miravala y la Ermita del Socorro en Tegueste; y la visita al Convento de Siena, donde sor Cleofé y sor Flor vieron las primeras viñetas de Amaro y sor María de Jesús, y le anunciaron, precisamente desde su clausura, que pronto cambiaría el destino de su esfuerzo. Y así fue. Tras regresar de la isla, una marea favorable le ha acompañado en todo momento.
Ahora queremos compartir con todos su proyecto y sonsacarle las razones que lo llevaron a elegir la figura del corsario tinerfeño como base de su intenso trabajo, así como preguntarle cómo ha sido eso de escoger el cómic histórico como universo creativo.
Hola, querido Marco, es un placer y un honor; es una charla de amigos, pues así me has tratado siempre y te agradezco que me des este espacio.
¿Eras de los que destacaban en dibujo en el colegio, o el talento te llegó más tarde, con la constancia y la práctica? (risas)… Era el que tenía en clase todas las libretas por la parte de atrás llena de mil dibujos mientras el profesor explicaba. ¡Un desastre… (y más risas)…!
¿En qué otros proyectos creativos te habías embarcado antes de este? Hice un cómic de aventuras y ciencia ficción que se llamaba Los Exploradores. Lo autopubliqué, saqué 500 ejemplares a 3 €, que vendí entre amig@s y familia, y la mitad de lo que saqué lo mandé a una ONG.
¿Cuánto tiempo llevas trabajando en este nuevo proyecto y por qué decidiste contar la vida de un corsario canario del XVIII en viñetas: un personaje que, al menos en lo geográfico, te queda más lejos de la raya del firmamento que ves desde tu tierra? Llevo trabajando 2 años y 4 meses. El porqué es difícil de explicar; por un lado diría que fue el destino, por otro, un video que vi en YouTube. Supongo que me cautivó el personaje desde el primer momento que vi el único cuadro que existe de Amaro. Pensé que esta historia merecía ser contada y no me constaba que hubiese ningún cómic.
Y en casa, ¿cómo llevan tus hijos y tu esposa la presencia de este “nuevo huésped” en la familia? Los tengo azotados con mis historias de Amaro Pargo; tengo que decir que es mi familia lo que me da fuerzas. Me gusta la historia en general y soy el viejito cebolleta contando historias de la Hispanidad, (risas)…
¿Cómo defines el “corazón visual” de tu Amaro: en la mirada, el gesto, la silueta… o en el mar mismo? Lo veo con una mirada penetrante, esa mirada que lo dice todo y te desarma, bastante caballeresco y elegante. Un adelantado a su época, muy sagaz. Que infundía admiración y envidia por igual. Que vislumbraba admiración y envidia por igual. Esta ya sería su etapa madura, pero lo hago muy inquieto de joven y cómo la vida le va dando golpes, moldeando al personaje.
¿Qué decisiones tomaste para equilibrar el rigor histórico con el espectáculo gráfico? Lo llevé a mi terreno artístico y quise llevarlo a todos los públicos, con rigor; a pesar de no tener toda la información que uno desearía, quería darle movimiento en viñetas y que se paseara por La Laguna del siglo XVIII y los que lo lean se sientan orgullosos de su historia.
¿Has consultado fuentes históricas o académicas durante el proceso? ¿Te apoyaron en algún momento de tu investigación previa al guion y al dibujo? Sí, fuentes históricas como Domingo García Barbuzano, Manuel de la Paz, Daniel García, personalmente en el Archivo de Indias y tu ayuda, por supuesto, ya sabes lo pesado que soy cuando me pongo a preguntar.
Me intenté poner en contacto con Manuel y Daniel; me contestó Daniel, pero muy brevemente. Nada histórico, les comenté mi intención del cómic y me dijo que hablaría con Manuel para escribirme, pero no supe más. Aunque indirectamente me ayudaron con sus libros.
Donde sí recibí mucha ayuda desde el primer momento fue cuando contacté contigo desde la página web amaropargo.es; te escribí e inmediatamente me atendiste. Puedo decir que tengo un amigo nuevo en el Barco y, aunque fue en la última etapa del cómic, me brindaste un gran apoyo e información. Te estoy muy agradecido.
¿Hubo algún hallazgo que cambiara el guion o te inspirara una escena concreta? Es muy difícil escribir sobre Amaro, la parte que toco en el cómic es la primera y es la que menos se sabe, pero me encanta también meterme en el contexto histórico para que todo tenga sentido y poder llegar más al personaje. Por ejemplo, la hambruna, plagas de langostas, erupciones, ataques piratas en las costas, enfermedades, guerra de sucesión española, la gente era muy devota. Todo eso envuelve a nuestro personaje y le crea unas necesidades.
¿Dónde crees que reside la universalidad de Amaro dentro de la historia de España y de la cultura hispánica? Pues en un pedestal muy alto, creo que fue “genio y figura hasta la sepultura”, y si nos basamos en los últimos hallazgos, que llevó en su barco a dos espías de Felipe V para restaurar el comercio en Caracas, más lo que ya sabemos, que no le temblaba el pulso en abordar un barco o ayudar en la hambruna a su pueblo fletando barcos.
Acabas de firmar con Cascaborra Ediciones, una de las grandes del cómic histórico nacional. ¿Qué esperas de esta colaboración y de su red de museos y librerías especializadas? Primero, dar las gracias a la editorial por confiar en mí. Y resalto la labor cultural e histórica que hace esta editorial por los títulos que tiene publicados. Tienen una distribución genial, magnífica para llegar a todas partes, por supuesto, Canarias. Y también están muy presentes en eventos de ferias de cómic, libros, etc.
¿Llegaste a mostrar el proyecto a editoriales canarias antes de cerrar con Cascaborra? ¿Cómo fue la acogida? Sí, varias editoriales se mostraron interesadas; una me llamó incluso y parecía que sí querían publicar, pero no supe más. Otra, también muy interesada, intercambiamos mensajes, pero quedó en mensajes. La más firme y seria fue la propuesta de Cascaborra en todo momento.
Si el cómic acaba expuesto en el Museo Naval de Madrid u otros museos nacionales, ¿qué tipo de lector imaginas descubriendo a Amaro por primera vez allí? ¿A qué público está dirigido? Pues esto es magnífico, porque juegas con la ventaja de que al que va a un museo le suele gustar la historia y, si es naval, puede que lo conozcan y les interese más aún.
Cascaborra suele moverse con intensidad en ferias y jornadas. ¿Estás preparado para embarcarte en ese ritmo de presentaciones, firmas y charlas? (risas)…Me encantaría, al igual que me gusta que me firmen cómics o libros el autor; el contacto con el lector es muy importante. Ojalá que guste al público en general.
Terminaste el cómic en septiembre y, poco después, viajaste a Tenerife. ¿Esperabas que aquel descanso se convirtiera en el punto final —y casi milagroso— de tu travesía creativa? Ahora viendo el viaje en perspectiva, fue un viaje muy espiritual, viaje con mi mujer y bueno, lo normal es hotel playa, comida. Pues fue Iglesias San Cristóbal, iglesias de Cristo de la Laguna, Monasterio de Santa Catalina de Siena, Iglesia de la Virgen del Socorro. Todo esto con la gente de allí que lo hace más espectacular, nos llevaron en bandeja y con un cariño inolvidable.
¿Qué sentiste cuando, tras visitar el Convento de Siena, literalmente se te “abrieron las puertas” y días después firmabas con Cascaborra? Un privilegio; estaba en un lugar donde solo había llegado mi imaginación y había dibujado. La sensación de estar allí, donde reposa Sor María de Jesús, fue maravillosa. Si le sumas el cariño recibido por Sor Cleofé y Sor Flor, no tengo palabras, solo agradecimiento. Son personas muy especiales; me sentí bendecido.
Recordemos que en ese convento se custodia el sarcófago de Sor María de Jesús, financiado por el propio Amaro Pargo, uno de los elementos más significativos de su legado espiritual y material. Es un lugar en el que sientes una paz tremenda; si me pongo a recordar ese día, me viene a la mente paz. Es un lugar especial, sin duda, no solo para la historia de Amaro, sino para las personas importantes que la rodeaban, pero sin duda una piedra angular en la historia.
¿Cuéntame el momento en que mostrastes las viñetas donde aparecen Sor María junto con Amaro Pargo durante tu encuentro con ellas, Sor Cleofé y Sor Flor? Increíble, les enseñé el cómic y les encantó; pudieron reconocer en viñetas a Sor María y Amaro, les hizo mucha ilusión y me desearon lo mejor; yo sé que me ayudaron con su fe a llegar donde estoy hoy. Además, sor Cleofé predijo algo que sucedió con el cómic. Voy a dejar el suspenso…
¿Coincidía el convento real con la atmósfera que ya habías recreado en papel? Sí, es algo que me llamó mucho la atención; haces las cosas de corazón; cuando lo haces de corazón, no te equivocas y sientes que algo te guía y te da fuerzas. Tengo mi altar con Sor María, la Virgen del Socorro y el Cristo de la Laguna; no te digo más y te lo digo todo.
Creo que de alguna manera, este cómic, esta historia, me ha hecho renovar mi fe católica. Amaro no era un santo, pero tenía una fe inquebrantable; su bondad me hizo admirarlo y encontrarme a mí mismo en el proceso de querer hacer este proyecto. Aparte de la fe, encontré mi esencia, el dibujo y la historia. Era algo que siempre tuve y no utilicé; ahora no imagino mi vida sin dibujar cómic.
A raíz de ese encuentro con Raquel Álvarez en La Laguna, ¿crees posible que surja una asociación de artistas, músicos e ilustradores que mantenga vivo el legado de Amaro desde la creación y el debate público? Raquel, es un Amor, es el ejemplo de cómo una artista revive ese personaje con su arte y lo transmite a la gente, nos da vida, fe, orgullo de nuestra historia. Y es importante que cada uno le dé su versión artística. Porque nadie tiene la verdad absoluta. Creo que es importante entender que es un personaje universal, no es propiedad de nadie y es de todos, siempre con respeto. Raquel nos acogió con un cariño maravilloso.
En ese viaje también conociste al tándem increíble que forman las vecinas del barrio de Tegueste, Eloína y Begoña, guardianas de Miravala y de la Ermita del Socorro. ¿Qué significó para ti conocer de cerca esos lugares tan ligados a la vida y la memoria de Amaro? ¡Buuaahhh! Unas guerreras que bien merecen un premio por su valentía y coraje defendiendo las propiedades culturales del pueblo del Socorro; son un amor. Me abrieron la iglesia y me hicieron parte de su historia; fue espectacular, ahora soy un devoto más de la Virgen del Socorro.
Me hizo ver que todavía hay gente buena que lucha por la dignidad y sin ánimo de lucro, solo por amor a su tierra y a su gente.
Por último, amigo: ¿habrá saga? ¿Visualizas una travesía por tomos: Canarias, Atlántico, Caribe? Si, habrá saga y ya estoy trabajando en la segunda parte de Las Aventuras de Amaro Pargo, aún queda mucho por contar y muy, muy interesante. ¡Estoy muy ilusionado en poder contar la segunda parte de Amaro Rodríguez Felipe y su hermano claro, spoiler (risas)…!
¿Qué te gustaría que recordara el lector un mes después de cerrar el cómic? ¿A quién crees que habla tu obra: jóvenes, adultos… o a cualquiera que aún crea en las grandes historias del mar?
Me gustaría que, ante todo, los lectores estén orgullosos de su historia y de los que defendieron ese territorio del que hoy podemos disfrutar en paz. Que cuando visites Tenerife seas capaz de reconocer los lugares donde Amaro vivió y murió. Sienta esa magia de La Laguna donde el tiempo y la historia siguen presentes en sus calles, en su gente, en su arquitectura. Visite San Cristóbal de la Laguna y sepa que allí reposa el cuerpo de Amaro, que en el Socorro está La Miravala donde vivió Amaro, que en el Monasterio de Santa Catalina esta descansa en paz Sor María de Jesús.
Para mí, el cómic está dedicado a todos los públicos; es zambullirte en la historia, aventura, mar y personajes entrañables, donde los valores y los sueños tienen peso. Me encantaría que tanto jóvenes como mayores lo leyeran; si entretienen, misión cumplida.
Ojalá los familiares descendientes de Amaro vean con buenos ojos mi versión artística del personaje; siempre he intentado ser muy respetuoso. Crítica siempre habrá, pero hace tiempo entendí que no puedo ser monedita de oro para gustar a todo el mundo.
Te deseo viento alisio constante en tu saga y espero, que más pronto que tarde, nos encontremos en Canarias firmando en un stand tu gran trabajo.



