A finales de noviembre de 1714, España vivía un momento de euforia nacional. La Guerra de Sucesión había concluido oficialmente con la firma del Tratado de Utrecht, sellando la paz tras más de una década de conflicto. En la Península, las celebraciones se extendían desde la toma de Barcelona, ocurrida el 11 de septiembre de 1714 —la célebre Diada—, que marcó la consolidación del poder borbónico, y se amplificaban con el clamor popular por la llegada de la nueva reina, Isabel de Farnesio, quien había desembarcado en Alicante procedente de Nápoles a bordo del poderoso navío construido en Campeche, Nuestra Señora de Guadalupe.

Cuadro ‘L’Onze de setembre de 1714’ (1909) de Antoni Estruch.

Aquella embarcación, cuya arquitectura naval asombró a la corte, sería recordada años más tarde por una curiosa coincidencia: Amaro Pargo se inspiraría en sus planos para construir, en el mismo astillero, su célebre navío Las Potencias del Cristo de San Román, al que dio nombre como símbolo de su devoción al Cristo Negro de ébano procedente de Italia a la Península del Yucatán durante el Siglo XVI.

En ese clima de júbilo, partió desde Cádiz la flota del Asiento de Montesacro, compuesta por tres bajeles, con rumbo a las Islas Canarias, al mando de José Rodríguez Felipe, con apenas veinte años. Su objetivo era recoger a su hermano, quien había sido designado para encabezar la expedición que pondría en marcha el nuevo Asiento de Montesacro hacia las aguas caribeñas. Aquella partida marcaría el comienzo de una nueva etapa en el Caribe: diez años sin volver a tocar tierras isleñas.

Fragata de primer orden de 40 cañones y dos cubiertas. Fábrica de baxeles, 1691. «Las fragatas de vela de la Armada española 1600-1850», Enrique García-Torralba Pérez. (Todo a Babor)

Entre los documentos hallados sobre la travesía del Blandón, alias del navío de registro al servicio del Asiento, destaca una lista de pasajeros muy particular que he querido compartir. El manco Alberto de Bertodano, nombrado gobernador interino de Caracas de manera excepcional tras el arresto del anterior, Cañas y Merino, embarcó igualmente con la flota junto a José Rodríguez Felipe en Cádiz, obteniendo licencia para llevar consigo a su familia, incluidas dos hijas y dos nietas. Resulta especialmente curioso leer cómo se las describía:

“Al ser nombrado Gobernador y Capitán General de la Provincia de Caracas el 1 de agosto de 1714, se le concede licencia para que pueda pasar a servir dicho empleo y que pueda llevar en su compañía dos hijas y a su yerno, don Jerónimo del Moral, con otras dos hijas, sus nietas, dos criados y una criada y un esclavo; y usando de la facultad que se le concede lleva en su compañía a sus dos hijas, a una nombrada doña Elena de Bertodano, mujer legítima del dicho don Jerónimo del Moral, de edad de 28 años, de buen cuerpo, blanca de rostro, pelo rubio; y la otra, doña Josefa Escolástica de Bertodano, de edad de 8 años y medio, blanca y rubia; y la edad del dicho don Jerónimo del Moral es de 29 años, mediana estatura, blanco de rostro y rubio; y las dos nietas, la una nombrada doña Petronila del Moral, de edad de 6 años, blanca y rubia; y la otra nombrada doña María Elena del Moral, de edad de 2 años y medio, blanca y rubia”.

Recreación del cuñado Jerónimo del Moral, junto a sus hijas, su cuñada (menor que su hija mayor), y la criada.