Entre los nombres que dejaron huella en los estudios sobre la América hispánica, destaca el del padre Carmelo Sáenz de Santa María (Vitoria, 14 de junio de 1913 – Bilbao, 25 de junio de 1993), sacerdote jesuita, historiador y humanista incansable, dedicado a desentrañar las raíces del mundo hispanoamericano. Su vida académica, repartida entre España, Guatemala, Roma y Estados Unidos, lo convirtió en uno de los investigadores más brillantes y prolíficos del siglo XX.

Sáenz de Santa María fue licenciado en Filosofía en el Colegio Máximo de Oña (Burgos), licenciado en Teología en el mismo centro, doctor en Filosofía por la Universidad jesuita de Georgetown (Washington) y doctor en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid.

Su carrera docente fue tan amplia como diversa: impartió clases en Guatemala y San Salvador entre 1937 y 1940; más tarde fue profesor en el Seminario de Guatemala (1948–1952), y posteriormente decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Deusto (1958–1964), donde también dirigió el Instituto de Ciencias Sociales, el Instituto de Lenguas y la Escuela de Secretariado de Dirección.

En 1972 se incorporó como investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde llegó a ser director del Instituto Fernández de Oviedo y director de la Revista de Indias (1981–1983). Durante su dirección, la revista alcanzó una de sus etapas más lúcidas y rigurosas, tanto por la apertura temática como por el enfoque crítico de sus artículos. Fue precisamente en este periodo cuando publicó un estudio de especial relevancia: “La Compañía de comercio de Honduras”, en la Revista de Indias (vol. XL, núms. 159–162, 1980, pp. 129–157), editada por el CSIC en Madrid.

Fue en este trabajo donde Sáenz de Santa María dio a conocer por primera vez la existencia y complejidad del Asiento o Compañía de Honduras, creado por Felipe V en 1714 a instancias del marqués de Montesacro, y donde nuestro admirado Amaro Pargo fue designado como capitán de uno de los navíos de la flota, Nuestra Señora de la Concepción y San Francisco Javier, alias El Blandón, un buque preparado tanto para el comercio como para la guerra.

Su estudio reveló las dimensiones políticas, económicas y administrativas de aquella empresa, una iniciativa destinada a reordenar el comercio con las Indias y a imponer un control efectivo frente al contrabando inglés y neerlandés. Próximamente publicaré en la web amaropargo.es los detalles más significativos de este artículo, que fue precisamente el que me ayudó a localizar el Expediente de Guatemala 398 del Asiento en el Archivo de Indias que recientemente he compartido con ustedes y donde se describe claramente el funcionamiento de la compañia y el nombramiento de Amaro y su hermano José, como capitán y maestre respectivamente del Blandón.

Fue precisamente gracias a Araceli García Martín, actual Jefa de Área de Actividades Culturales y Publicaciones de la Biblioteca Nacional y Exdirectora de la Biblioteca Hispánica de la AECID, que pude localizar aquel artículo en la Revista de Indias. Araceli, quien escribió una profunda reflexión sobre la novela histórica de piratas en el prólogo de Comprar el Cielo (2024, Universo de Letras), ha seguido de cerca la evolución de mi investigación sobre la Compañía, y ha sido gracias al rescate de cientos de manuscritos inéditos siguiendo la huella de este jesuita, que he podido culminar la segunda obra de la saga, en la que recreo la formación de esta empresa comercial y política que marcó un antes y un después en la historia del Atlántico hispánico.

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